Igualdad de trato con las personas externas al lugar de trabajo.
Yo pienso que las personas responsables de impulsar la igualdad
de trato y la no discriminación están en puestos superiores de
gestión, ya sea en el ministerio competente o en la secretaría
general. A lo sumo, las personas directivas en el organismo en el que cada cual ejerza su
labor administrativa deben promover estas políticas igualitarias. En mi caso, como auxiliar administrativo, solo
me queda el papel de denunciar algunas carencias visibles en mi lugar
de trabajo y proponer muchas mejoras. Así, a bote pronto, en la
oficina pública donde trabajo no veo información visible en
carteles sobre el plan para la igualdad entre varones y mujeres, así como tampoco hay ningún tipo de campaña contra cuestiones como el acoso laboral o el racismo.
Trabajo en un lugar donde se realizan labores de atención a la ciudadanía, principalmente no española. Y creo que es fundamental tener conciencia y formación en muchas cosas relacionadas con lo que hemos visto en este curso. El buen trato con la persona extranjera que viene a realizar sus gestiones a nuestra oficina es fundamental. Muchos de estos ciudadanos y ciudadanas no hablan bien el idioma español. Entiendo que no todo el personal funcionario está obligado a saber otros idiomas, pero creo que una formación básica en inglés y francés —las dos lenguas más estandarizadas para la comunicación internacional, una por su dominio en Occidente y la otra por su extensión en muchos países de África— sería un buen punto de partida. Asimismo, también propondría unas orientaciones en el trato a la ciudadanía extranjera basadas en la amabilidad y la empatía. Además del hecho comentado de no entender el idioma, muchos de estos ciudadanos y ciudadanas acuden a nuestra oficina pública con cierta confusión, sin saber bien a dónde ir o a quién preguntar. Suelen encontrarse en un ambiente sobrio, imponente, con personal policial uniformado en el acceso al edificio. Y nuestra obligación como empleados públicos es hacerles la visita más amena.
A pesar de la inexistencia de estas formaciones internas en nuestro lugar de trabajo, este curso de fundamentos sobre la igualdad de trato y la no discriminación debe activarnos las conciencias a todo el funcionariado y darnos las herramientas necesarias para aplicarlas a nuestro día a día laboral. Así pues, haya o no una formación específica y directamente proporcionada por nuestro ente público, debemos conocer, interiorizar y aplicar todos estos actos de respeto y empatía para con la gran diversidad étnicorracial de las personas que acuden a nuestro lugar de trabajo.
Igualdad de trato con las personas internas al lugar de trabajo.
La aplicación de los fundamentos sobre igualdad de trato y no discriminación han de realizarse desde la base. Y en nuestro lugar de trabajo, donde la atención a la ciudadanía no es la principal labor, hay que cultivar la igualdad y la no marginación desde nuestras relaciones más inmediatas: las que nos hacen compañeros y compañeras de trabajo.
Haciendo un rápido análisis del personal funcionario de mi oficina, podría estimar que se trata de un grupo más o menos homogéneo en lo relativo a los aspectos de diversidad que hemos estudiado en este curso. Hay paridad entre varones y mujeres, todos somos de raza blanca caucásica/mediterránea y no me consta ninguna orientación sexual más allá de la heterosexualidad. Otra cuestión sería comprobar si hay personas LGTBI que estén ocultando su orientación por miedo a que les afecte en su puesto de trabajo. Sobre esto, quiero volver a compartir este artículo leído durante el curso en el que leemos cómo un estudio reciente ha elevado al 86,6% el porcentaje de personas que considera necesario ocultar su condición LGTBI en ambientes laborales.
Si bien este plantel de funcionarios y funcionarias presenta poca diversidad en asuntos como la raza o etnia y la orientación sexual, sí que hay dos temas importantes para comentar. Uno tiene que ver con la edad. En mi lugar de trabajo hay un amplio espectro generacional que convive laboralmente en armonía. A priori no encuentro casos de discriminación, especialmente hacia el funcionariado de mayor edad. Y, por otro, está el colectivo de personas con discapacidad. Solo un trabajador en todo el edificio cuenta con un tipo de discapacidad, en su caso, movilidad reducida. Su visible diversidad funcional nos hace a todos los compañeros y compañeras tratarlo con esmerada atención, sin llegar nunca a la condescendencia. A pesar de que considero que somos una plantilla respetuosa en valores de igualdad, estos dos últimos aspectos (el trato hacia personas de distinta edad y el trato hacia personas con discapacidad), por ser los más presentes en mi lugar de trabajo, son los que tenemos que trabajar más y aprovechar para ello las enseñanzas de esta formación en igualdad de trato y no discriminación.

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