Con el presente artículo, inauguro una nueva serie de publicaciones en este blog relacionadas con el nuevo curso: La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las Administraciones Públicas.
Como comenté en publicaciones anteriores, desarrollo mi trabajo de auxiliar administrativo en una oficina pública relacionada con extranjería y fronteras. En concreto, se trata de una comisaría de Policía Nacional especializada en esta materia. Por tanto, la administración en la que presto mis servicios es la Dirección General de la Policía (DGP).
En la amplia red de unidades y subunidades de la DGP se encuentra el Área de Derechos Humanos e Igualdad, integrada en la Subdirección General del Gabinete Técnico. Se trata del único departamento policial abiertamente adscrito a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pues en su propia definición hace mención a los mismos. En concreto a los objetivos 5 (Igualdad de Género) y 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas), así como al subobjetivo 16.B (Derechos Humanos). Cada uno de estos objetivos, el 5 y el 16, están conectados a las dos oficinas comprendidas en esta Área de Derechos Humanos e Igualdad: la Oficina Nacional para la Igualdad de Género y la Oficina Nacional de Derechos Humanos.
En una institución como la Policía Nacional, perteneciente a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, es crucial la existencia de estas dos oficinas para la cobertura de los ODS mencionados. Estamos hablando de uno de los organismos tradicionalmente más masculinizados de la sociedad. El portal web de la Policía describe la Oficina para la Igualdad como una suerte de «Observatorio» para «detectar posibles áreas de discriminación, promover la adopción de medidas que favorezcan la conciliación de la vida personal y familiar, así como la plena integración de la mujer en la Institución en condiciones de Igualdad y Equidad».
Las actuaciones policiales tampoco se han librado de la reprobación social a propósito de algunos casos de vulneración de derechos humanos. Aquí entra en acción la Oficina Nacional de Derechos Humanos que, orientado al ODS 16, trabaja en «definir políticas, criterios y acciones para asesorar la materia, afrontando los múltiples contextos en los que la labor policial se desarrolla».
La formación en ODS.
La formación juega un papel importante en la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible enmarcados en la Agenda 2030. Además de la existencia de las oficinas arriba mencionadas, el Cuerpo Nacional de Policía coopera entre sus distintos organismos para llevar al funcionariado un conocimiento profundo de estos objetivos para que puedan ser implantados en el trabajo diario tanto de agentes como de personal administrativo.
En 2021, de la mano con la Fundación Policía Española y en el entorno de la Universidad Complutense en sus instalaciones en San Lorenzo de El Escorial, se llevó a cabo el curso «Transformación Digital de la Policía Nacional y Objetivos de Desarrollo Sostenible». Aquí se abordaron materias que no solo competen al personal policial, sino que también involucran a mis compañeros y compañeras de los Cuerpos Generales Administrativo y Auxiliar Administrativo del Estado, como por ejemplo la expedición de DNI y la prevención de riesgos laborales.
La transformación digital no puede ir desligada de la Agenda 2030, pues el enfoque desde los ODS permitirá que esta rápida evolución se haga de forma inclusiva, igualitaria y sostenible.

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